Me encanta esta poesía de Abraham Rivera Sandoval. El otro día nos la pusieron en clase y me trajo muchos recuerdos. Ya la había escuchado varias veces cuando era pequeño, siempre nos la ponían en el colegio porque es muy similar a la historia del fundador de mi colegio, San José de Calasanz. Cada vez que la escucho o la leo, evoca en mi hermosos recuerdos sobre mi paso por el colegio y por supuesto, me siento muy identificado con esas ganas de transmitir conocimientos y valores, de ayudarles en su propio desarrollo integral y hacer de ellos unos individuos críticos ante la sociedad que nos rodea.
Otro de los motivos por los que me gusta esta poesía es la critica que hace a la imagen que se tienen del docente en la sociedad actual. Quizá cuando empecé a escucharla no llegue a estas conclusiones ya que era más pequeño o tal vez, porque la sociedad de aquel entonces valoraba mas al profesorado. Pero hoy en día, cualquier profesión está mas dignificada que la nuestra.
Puede ser que esa perdida de prestigio social ese debida a la falta de motivación del profesorado a la hora de impartir las clases, la metodología usada, la poca autoridad de los docentes, la mayor autoridad del alumnado, la baja motivación del alumnado, las numerosas leyes que han influido en el sistema educativo, o quizá sea la confianza ciega que tienen las familias sobre sus hijos, infravalorándonos, y haciéndonos perder automáticamente nuestra autoridad y su respeto.
Es hora de realizar cambios respecto a nuestra imagen en la sociedad, cambios que empezarán con las generaciones venideras, con el aire fresco y nuestras nuevas ideas para recuperar ese prestigio social que un día tuvimos.
Otro de los motivos por los que me gusta esta poesía es la critica que hace a la imagen que se tienen del docente en la sociedad actual. Quizá cuando empecé a escucharla no llegue a estas conclusiones ya que era más pequeño o tal vez, porque la sociedad de aquel entonces valoraba mas al profesorado. Pero hoy en día, cualquier profesión está mas dignificada que la nuestra.
Puede ser que esa perdida de prestigio social ese debida a la falta de motivación del profesorado a la hora de impartir las clases, la metodología usada, la poca autoridad de los docentes, la mayor autoridad del alumnado, la baja motivación del alumnado, las numerosas leyes que han influido en el sistema educativo, o quizá sea la confianza ciega que tienen las familias sobre sus hijos, infravalorándonos, y haciéndonos perder automáticamente nuestra autoridad y su respeto.
Es hora de realizar cambios respecto a nuestra imagen en la sociedad, cambios que empezarán con las generaciones venideras, con el aire fresco y nuestras nuevas ideas para recuperar ese prestigio social que un día tuvimos.
muy bien
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